Guerreros, no enfermos: Cambiando La Forma En Que Vemos La Enfermedad Mental

En los últimos dos años, todo cambió para mí.

Comencé a trabajar para un grupo de estudiantes de salud mental, llamado Active Minds, y, más recientemente, fui absolutamente bendecido con la oportunidad de convertirme en el nuevo jefe del blog Refuat HaNefesh. Al establecerme públicamente como un defensor de la salud mental inquebrantable, conseguí muchos amigos, algunos cercanos y otros distantes, que me contaron sus problemas. Debido a ello, estuve expuesto a un mundo completamente nuevo de dolor y de esperanza, de luchas y de triunfo.

Lo que ví

Pude ver situaciones de mucho dolor.

Vi amigos cuya adicción al alcohol y las drogas estaba literalmente arruinando sus vidas y destruyendo sus futuros.

Un amigo estalló en lágrimas cuando me contó cómo su ansiedad social le impedía ser asesor del NCSY y vivir su sueño de inspirar a otros.

Otros amigos me contaron historias sobre miembros de sus familias que son bipolares, y las luchas que ellos y sus seres queridos atraviesan constantemente.

Este último tiempo, me contactó un niño en una de mis clases, y él me contó cómo con frecuencia tenía ataques de pánico intensos pero prácticamente imperceptibles en la mitad de la clase.

Escuché historias sobre personas con las que trabajo en la escuela que están luchando contra los pensamientos sobre el suicidio, y algunos que intentaron suicidarse (sin éxito, gracias a Di-s).

Aprendí sobre un amigo mío de la escuela, alguien a quien vi y con quien hablé casi todos los días, que estaba luchando en secreto contra la depresión.

También, para colmo, un amigo mío, una persona a la que siempre vi con confianza y control, me contó el año pasado acerca de cómo acababa de comenzar a tomar medicamentos para los pensamientos suicidas y la ansiedad.

¿Quienes son esas personas?

Pero lo que más me sorprende, lo que realmente me sorprende no es en qué se diferencian estas personas de los demás, sino en cómo son ellos mismos.

Muchas de estas personas son presidentes de clubes de estudiantes, estudiantes de honor, asesores juveniles y consejeros de campamentos. Juegan al basquet en el gimnasio, pasan el rato en los salones y etiquetan a las personas en los memes de “La Oficina” en Facebook. Algunos tienen trabajos de alto nivel de tiempo completo. Muchos de ellos están saliendo, y algunos están felizmente casados. Y todos ellos, sin excepción, son verdaderas inspiraciones.

Miro a todas estas personas y a la vida que viven a pesar del vacío que puedan sentir en su interior, y no puedo evitar sacudir la cabeza con incredulidad. ¿Cómo lo hicieron? ¿Cómo superan tanto y viven vidas tan positivas y esperanzadoras?

¿Guerreros o enfermos?

En todos los ámbitos de la vida, superar la adversidad te hace merecedor de una insignia de honor y te etiqueta como una inspiración para todos y un símbolo de esperanza. Ya sea un atleta que regresa de una lesión horrible, una persona con necesidades especiales que es un miembro crucial de la sociedad o una joven madre que lucha contra el cáncer, estas personas son los héroes de nuestras vidas que nos inspiran a soñar y nos dan la fuerza para afrontar nuestros propios retos. Son, en todos los sentidos de la palabra, la personificación viviente y verdadera de la palabra “guerrero”.

Sin embargo, cuando se trata de problemas de salud mental, algo tan común y real que afecta a millones de personas directamente e incluso a más personas indirectamente, estas personas no obtienen insignias de honor; Obtienen insignias de vergüenza. Algunos son rechazados y otros son ridiculizados. Algunos son mal entendidos y a otros se los llaman débiles. Muchos luchan en silencio, tan temerosos de lo que la sociedad piensa de ellos.

Estas son las mismas personas, como mencioné anteriormente, que logran tanto a pesar de la situación que están afrontando. Ellos superan dificultades inimaginables y van a la batalla todos los días. No se enfocan en lo que los retiene, sino en lo que los impulsa hacia adelante. Luchan y luchan, y nunca dejarán de luchar.

La sociedad trata de decirles a estas personas que si tienen una enfermedad mental, son raros.

Yo digo que son guerreros.